Vuelta al cole: cómo recuperar las rutinas de sueño después del verano

Actualizado: 11 sept
El verano tiene su propio ritmo.
Los días son más largos, las cenas se retrasan, no hay que madrugar para ir al colegio y, muchas veces, la hora de acostarse termina siendo bastante más tarde de lo habitual.
Y está bien.
Las vacaciones también están para disfrutar de esa flexibilidad. Pero cuando septiembre empieza a asomarse y se acerca la vuelta al cole, llega la pregunta que muchas familias se hacen:
¿Cómo conseguimos volver a la rutina sin que sea una batalla?
La buena noticia es que no hace falta cambiarlo todo de un día para otro. De hecho, para muchos niños, una transición progresiva funciona mucho mejor.

No esperes al primer día de colegio
Uno de los errores más habituales es mantener los horarios de verano hasta el último día y pretender que, de repente, la noche antes de empezar el colegio los niños se duerman una o dos horas antes.
El problema es que el sueño no funciona como un interruptor.
Si durante semanas vuestro peque se ha acostado a las 22:30, probablemente no tendrá sueño a las 20:30 simplemente porque al día siguiente haya que madrugar.
Por eso, siempre que sea posible, empieza a recuperar los horarios unos días antes de la vuelta al cole.
Puedes adelantar progresivamente la hora de acostarse y de levantarse unos 15-30 minutos cada día, hasta acercaros al horario que necesitaréis durante el curso.
No buscamos hacerlo perfecto. Buscamos darle tiempo a su cuerpo para adaptarse.
Empieza por la hora de levantarse
Cuando queremos recuperar una rutina de sueño solemos pensar primero en acostar antes a los niños. Sin embargo, la hora a la que empieza el día también juega un papel fundamental.
Durante las vacaciones es habitual levantarse más tarde. Si queremos que por la noche vuelva a aparecer el sueño antes, tendremos que ir adelantando también la mañana.
Intenta que vuestro peque se levante cada día un poquito más cerca de su horario habitual del colegio.
Y una vez despierto, luz natural, desayuno y actividad.
La luz de la mañana es una de las señales más importantes que recibe nuestro reloj biológico para saber que el día ha comenzado. Salir a la calle, abrir las persianas y empezar a movernos ayuda al organismo a volver poco a poco a su ritmo habitual.
Recupera las rutinas que anticipan que llega la noche
Durante el verano no solo cambian los horarios. También suelen desaparecer o relajarse muchas de las pequeñas rutinas que durante el curso estructuran el día.
Cena, baño, pijama, cuento, habitación…
No importa tanto cuál sea vuestra rutina como que resulte predecible y repetible.
Los niños encuentran mucha seguridad en saber qué viene después.

Cuando cada noche repetimos aproximadamente la misma secuencia, estamos ayudándoles a entender que el día está terminando y que se acerca el momento de dormir.
No hace falta crear un ritual complicado. De hecho, cuanto más sencillo sea, más fácil será mantenerlo cuando lleguen las prisas del curso.
Cuidado con las pantallas antes de dormir
Después de un verano con más películas, dibujos, videojuegos o tablet, septiembre también puede ser un buen momento para recuperar ciertos límites con las pantallas.
Especialmente durante la última parte del día.
Además de la exposición a la luz, el contenido que consumen puede mantener a los niños estimulados justo cuando queremos conseguir lo contrario.
Intentad que el tramo previo a dormir sea cada vez más tranquilo: cuentos, conversación, dibujos, música relajada o simplemente un rato juntos.
El objetivo no es llenar cada minuto de actividades, sino bajar progresivamente el ritmo del día.
Las comidas también ayudan a recuperar la rutina
Nuestro cuerpo no utiliza únicamente la luz y el sueño para organizar el día. Los horarios de las comidas también forman parte de esas señales.
Durante las vacaciones es normal desayunar, comer y cenar más tarde.
A medida que se acerca el colegio, podéis ir adelantando también estos momentos para que toda la rutina familiar empiece a parecerse a la que tendréis durante el curso.
Especialmente la cena.
Cenar un poco antes permite que haya tiempo suficiente para terminar el día con calma y evita que la rutina nocturna empiece cuando los niños ya están agotados.
Si todavía duerme siesta, revisa cómo está encajando
En los más pequeños, la siesta puede tener bastante impacto sobre la hora de dormir.
Después del verano podemos encontrarnos con siestas que empiezan más tarde, duran más o terminan demasiado cerca de la noche.
No significa necesariamente que haya que eliminarla.
Pero sí merece la pena observar a qué hora duerme, cuánto duerme y cómo afecta ese descanso al sueño nocturno.
Cada niño es diferente y las necesidades de sueño también cambian con la edad.
Si quieres profundizar en cómo se reparte el descanso a lo largo del día, puede ayudarte entender mejor las ventanas de sueño en bebés.
Y si los primeros días cuesta, es normal
Volver al colegio supone mucho más que cambiar un horario.
Después de semanas de vacaciones llegan madrugones, separaciones, profesores, compañeros, actividades, nuevas rutinas y muchísima estimulación.
Es posible que vuestro peque esté más cansado, más sensible o incluso que durante unos días necesite más vuestra presencia al acostarse.
También pueden aparecer despertares nocturnos o cierta resistencia a ir a dormir.
No significa necesariamente que hayáis perdido todo el trabajo realizado anteriormente.
Las transiciones necesitan tiempo.
Intentad mantener las rutinas, ofrecer seguridad y observar cómo evoluciona durante los siguientes días antes de empezar a cambiar muchas cosas a la vez.
No buscamos una rutina perfecta
Septiembre puede generar bastante presión.
Queremos recuperar horarios, preparar mochilas, organizar actividades, volver al trabajo y conseguir que todo funcione desde el primer día.
Pero las rutinas familiares no tienen que ser perfectas para funcionar.
Lo importante es recuperar poco a poco algunas señales que ayuden a vuestro peque a saber cuándo empieza el día, cuándo llega el momento de bajar el ritmo y cuándo toca descansar.
Después de todo un verano viviendo con otros horarios, es normal necesitar unos días para volver a encontrarlos.
Dadles tiempo.
Y daos tiempo también vosotros.
Porque volver a la rutina no debería significar pasar de la libertad del verano a una casa llena de horarios y batallas.
Se trata simplemente de volver a encontrar un ritmo que os permita descansar mejor y empezar esta nueva etapa con un poquito más de calma.
Si sientes que necesitas ayuda para recuperar los horarios sin que se convierta en una batalla, puedo acompañarte desde un enfoque respetuoso y adaptado a vuestra realidad familiar.
Si te apetece, puedes reservar una llamada gratuita y verlo con calma.





